Vamos a leer el siguiente CUENTO atentamente...

Un sabio despistado

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Cuentan que un sabio inglés Isaac Newton resolvía todos los misterios, incluso los más difíciles.

No le importaba pasar horas y horas pensando. Pero no quería que nadie lo molestase.

Una mañana estaba trabajando tan concentrado que no salió de su laboratorio ni siquiera para desayunar. Cuando el ama de llaves de la casa se dio cuenta, se preocupó por él. Así que mandó a un criado con un huevo y con un cazo, para que se preparara algo de comer.

Al verse interrumpido, Newton ordenó al criado que le dejase el huevo y el cazo, porque él mismo se lo prepararía.

El criado le indicó que el huevo debía hervir durante tres minutos. Dejó las cosas sobre la mesa, al lado del reloj de bolsillo del sabio, y salió.

Un rato después, temiendo que el estudioso Newton hubiera olvidado de nuevo su desayuno, el criado volvió a entrar en el laboratorio. Y...¿a qué no sabes que vio?

Newton estaba de pie, profundamente concentrado, con el huevo en la mano y el reloj...en el cazo, hierve que hierve.


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2.2 Después de leer el cuento